Ayer, día 25 de marzo se celebraba la concepción de Jesús, día en el que el Ángel anunció a María que iba a concebir al hijo de Dios y gracias al SI de María podemos celebrar cada año la Semana Santa.
Un día más tarde, recordamos el sufrimiento de María. Ella que sintió a Jesús en su vientre, ve como su hijo va a morir en la cruz. Dolorosa por que es su hijo, fruto de su vientre, el que va a ser crucificado, Dolorosa porque el que muere en la cruz es el Dios en el que Ella confia, y Dolorosa porque Él muere por nuestros pecados, inlcuidos los suyos.
Pero el dolor no puede con Ella, quiere acompañar a su hijo hasta el final y Él le hace el regalo más grande y más hermoso.
Junto a la cruz de Jesús estaba su madre, la hermana de su madre , María, la de Cleofás y María, la Magdalena. Jesús al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Luego, dijo al discipulo: "Ahí tienes a tu madre". Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa. (Jn 19, 25-27)
Desde este momento, María vuelve a ser madre. Ella que siendo Virgen, concibió a Jesús, ahora Él le regala la maternidad, no sólo de Juan, sino de todos nosotros. Desde este momento María es Nuestra Madre.
En el día de hoy, viernes cuaresmal y de dolores, acompañemos a María, nuestra Madre, en su dolor. Ella nos quiere como hijos suyos que somos, amémosla como una Madre lo merece.
Fotos: Traslado Dolorosa de Santiago al guardapasos.
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